Todavía me da vuelta un tema, algo escuchado en el programa del nefasto profesor de derecho, otrora pareja periodística del famoso dinosaurio bernardo, un programa del que he descubierto, no sin cierto beneplácito, que ha dejado de ser supuestamente periodístico para pasar a revistar en las filas del humor.
Sabemos que el Dr "eternos anteojos al filo de su nariz" gusta rodearse de gente mucho mas mediocre que él, aunque tal vez la palabra exacta no sea "mediocre". En realidad se trata de estúpidos, lisa y llanamente. Son dos los coequipers actuales del Dr. Uno, un muchacho rubio, periodista bastante ignoto hasta los momentos previos a su incorporación a las filas del Dr., coquetea con un discurso por momentos más que progre. El otro, un muchacho gordo de barba, este si un poco más conocido, cuyo pensamiento es tan, pero tan pelotudo, que muchas veces más que risa provoca pena. La intención de este muchacho es parecer mas allá de las viejas dicotomías, lo cual es fraudulento porque las viejas dicotomías nunca son viejas, y la superación de las mismas que este individuo propone, son ridículas, ni vale la pena ponérselas a analizar un segundo.
Bueno la cosa es que en cierto momento, el muchacho rubio habla de Rodolfo Walsh. Dice algo tan ampulosamente patético como que fue "su maestro y el de muchos de su generación". Y aca viene lo mas gracioso. Refieriéndose al susodicho escritor, dice algo así como que su arma fue, simplemente, una máquina de escribir.
Esto provoca el enfado del muchacho barbudo, que le dice: "pero dejemonos de joder, todo sabemos que Walsh era montonero, y por lo tanto estaba en la lucha armada".
Continua descargando su enfado con otras palabras que ya ni recuerdo. El pobre muchacho rubio no puede contestar, tal vez porque en efecto no supiera de la militancia de Walsh.
De todas maneras aún no puedo quitar de mi cabeza una imagen. Rodolfo Walsh tiene un arma poderosa en sus manos. Puede arrojar sobre las cabezas de sus enemigos, una Lexicon 80, una Olivetti. No cabe duda que es una poderosa arma, arrojada con violencia puede provocar lesiones de muerte en el cráneo.
Lamentablemente Walsh, efectivamente un genial escritor y periodista, fue asesinado.
Uno piensa a veces cuantos inútiles gozan de buena salud y da bronca.
Pero la verdad es que el famoso programa periodístico del Dr. en Derecho se ha convertido en un sana apuesta al humor. Aunque sea 15 minutos vale verlo y reírse un poco de la boludez humana.
martes, marzo 28, 2006
sábado, enero 14, 2006
Le regret d' Heraclite du Tribunals
Yo, que tantos hombres he sido
ahora, no quisiera ser ninguno
como me pesa este ser
es intolerable.
Somos solo la culpa del pasado,
lo no hecho y lo mal hecho
vergüenza de nuestra indignidad.
Yo, que tantos hombres he sido
puedo certificar que ninguno de ellos
ha sido lo que debía ser.
Solo el amor salva
Jesucristo
ese es nuestro inalcanzable
valor
supremo
ahora, no quisiera ser ninguno
como me pesa este ser
es intolerable.
Somos solo la culpa del pasado,
lo no hecho y lo mal hecho
vergüenza de nuestra indignidad.
Yo, que tantos hombres he sido
puedo certificar que ninguno de ellos
ha sido lo que debía ser.
Solo el amor salva
Jesucristo
ese es nuestro inalcanzable
valor
supremo
El horror a nosotros mismos
Ser lo que de verdad queremos ser.
El ideal de nosotros mismos que siempre está al borde del abismo.
Arrepentirse de una intención, ni siquiera de un hecho.
Queremos ser dioses, queremos no hacer el mal.
El mal, un forúnculo infinito.
que se aprieta para matarlo. Para que renazca inquebrantable.
El bien está al final de una mítica Rivadavia
Quiero llegar ya.
La muerte tal vez sea el bien. Al final.
El ideal de nosotros mismos que siempre está al borde del abismo.
Arrepentirse de una intención, ni siquiera de un hecho.
Queremos ser dioses, queremos no hacer el mal.
El mal, un forúnculo infinito.
que se aprieta para matarlo. Para que renazca inquebrantable.
El bien está al final de una mítica Rivadavia
Quiero llegar ya.
La muerte tal vez sea el bien. Al final.
miércoles, diciembre 21, 2005
Oliver, la tristeza para siempre
La clásica historia del niño huérfano que sufre toda clase de injusticias y tormentos le ha servido al gran Polansky para hacer una versión excelente, muy fría, como es su estilo, en donde el pequeño Oliver es más pequeño en relación a las grandes calamidades que lo acucian. Es muy fiel la reconstrucción de esa terrible era de la revolución industrial que tan bien retrató Dickens. La tristemente celebre época donde comenzó el trabajo infantil, la más brutal de todas las atrocidades de nuestro genero humano, que hoy aun se perpetúa en los paises asiáticos donde las grandes marcas de ropa tienen a niños trabajando en las peores condiciones de explotación. Seguirá aún el sistema de camas calientes? O ahora simplemente ni siquiera camas habrá?
Bueno pero el tema acá es el pobre Oliver. Siempre me resultó un poco inverosímil el hecho de que alguien mantenga la mas absoluta bondad y pureza, que tenga valores incorruptibles con todas las calamidades a las que el destino lo somete.
Y si bien Oliver finalmente se salva y es rescatado por la "burguesía", jamas puede superar el terrible daño de la brutalidad y la injusticia que se cometió contra él. Parte por culpa de el sistema capitalista y parte por culpa de la condición humana. Y justamente, en ese terrible final se muestra que el pobre Oliver jamas podrá ser feliz, que por mas que su vida haya sido "rescatada" no será tan facil borrar las crueles heridas del pasado.
Post scriptum: Nuestro querido crítico del rinconcito de la cultura dijo que esta no era un gran película de Polansky. Otra vez, este mediocre muchacho habla pavadas, realmente patético. Tal vez se pueda decir que al personaje de Oliver le faltó fuerza, esa es la crítica que yo le puedo hacer, pero ya sabemos, en el cine industrial, lo importante es la solidez de la trama, la solidez de la construcción de los personajes siempre queda en un segundo, tercer o cuarto lugar.
Bueno pero el tema acá es el pobre Oliver. Siempre me resultó un poco inverosímil el hecho de que alguien mantenga la mas absoluta bondad y pureza, que tenga valores incorruptibles con todas las calamidades a las que el destino lo somete.
Y si bien Oliver finalmente se salva y es rescatado por la "burguesía", jamas puede superar el terrible daño de la brutalidad y la injusticia que se cometió contra él. Parte por culpa de el sistema capitalista y parte por culpa de la condición humana. Y justamente, en ese terrible final se muestra que el pobre Oliver jamas podrá ser feliz, que por mas que su vida haya sido "rescatada" no será tan facil borrar las crueles heridas del pasado.
Post scriptum: Nuestro querido crítico del rinconcito de la cultura dijo que esta no era un gran película de Polansky. Otra vez, este mediocre muchacho habla pavadas, realmente patético. Tal vez se pueda decir que al personaje de Oliver le faltó fuerza, esa es la crítica que yo le puedo hacer, pero ya sabemos, en el cine industrial, lo importante es la solidez de la trama, la solidez de la construcción de los personajes siempre queda en un segundo, tercer o cuarto lugar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)