Las preguntas han cambiado de palabras
pero son las mismas preguntas
las mentiras que surgen como los yuyos en las grietas
de las viejas paredes
el niño que se resiste a morir
porque la muerte es la vida que no se puede vivir
el niño sentado en un viejo vagón de subte
pensando en besos no dados
muertos antes de nacer en frascos
como pequeños cadáveres de animales
el niño que llevó su corazón tan lejos como en la última estación de la línea E
el niño parado en medio de avenida córdoba
viendo el cielo inmenso, los árboles de la plaza y el reloj del banco itau
pero el niño no está ahí
puede ver todo eso pero desde el fondo de un lugar de si mismo que desconoce
porque cuando el niño decida morir, vivir
no podrá más que arrancar sus intestinos y su corazón
y con las entrañas en sus manos verá el amor
en el ínfimo instante entre la muerte y la muerte
domingo, junio 28, 2009
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